Suena el teléfono

Alguien atiende el encargo: una avería, una visita, un cambio de cita

Se apunta en un papel del mostrador

O se manda al grupo, entre otras cuarenta conversaciones

Y el jueves siguiente el cliente vuelve a llamar

La frase es siempre la misma

«Ya se lo dije a alguien»

Nadie sabe a quién

El fallo no es el orden de la gente

Es dónde vive lo que se dijo

Mientras el recado vive en la cabeza de quien lo escuchó, está a salvo solo hasta que esa persona libra

Y libra

Casi nunca estalla el mismo día

Se nota cuando el cliente llama por segunda vez

Lo que más llama la atención no es el olvido

Es la resignación con la que se cuenta

Nadie se cabrea: levanta los hombros y busca otro papel

La salida no es hablar menos

Es que lo hablado aterrice en algún sitio

Y aterriza así, con cuatro gestos que ya sabes hacer

Recibes la llamada, o tienes al cliente delante en el mostrador

Abres TasksBOT y creas una tarea con lo que te está contando: el cliente, la máquina y qué hay que hacer

Cuando el cliente se va, le asignas esa tarea al técnico que se va a encargar de la avería

Y le pones el día

Fin. Todo controlado

Cuando alguien pregunta dónde quedó esto, la respuesta está en la tarea

No en la memoria de un compañero

Haz la prueba que hago yo cuando me cuentan un caso así

Coge el último encargo que se quedó a medias

Busca dónde está escrito

Si la respuesta es «en ningún sitio», ya sabes cuál es el primer sitio donde mirar

Y si lo encuentras escrito en tres partes distintas, ¿cuál de las tres vale?

En Precios está lo que cuesta ponerlo a funcionar y en el blog tienes más historias como esta


Problema: Lo que se dijo de viva voz se pierde  ·  Solución: Por escrito en la tarea, no por WhatsApp

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